Actuar con los niños

Nuestra acción descansa en los principios fundadores detallados en nuestra Carta:

  • La dignidad de la persona humana y el interés superior del niño están en el corazón de nuestro compromiso. El BICE trabaja al servicio de todos los niños, sin discriminación ni proselitismo, en el respeto de su nacionalidad, su cultura, su religión;
  • El niño es una persona en desarrollo, que es vulnerable y debe ser protegida y acompañada despertándolo respecto de su propia dignidad y de sus derechos;
  • El BICE vela por el desarrollo del niño en todas sus dimensiones: el niño tiene derecho a ser protegido, alimentado, cuidado y educado. Su bienestar psicológico también es esencial. Sus lazos con su familia y su comunidad deben ser preservados siempre que sea deseable.

Estos principios se basan en valores universales tales como la dignidad, la justicia y la ética sobre las que reposan los enfoques comunes adoptados por el conjunto de nuestras Delegaciones, organizaciones miembros y socios:

  • Enfoque derecho: como persona humana completa, el niño tiene derechos fundamentales inalienables , tales como la protección (respeto de su integridad física), algunas prestaciones (como cuidados, educación, alimentación, albergue o la seguridad social), la participación en la medida de sus medios y que se manifiesta en sus libertades de pensamiento, de expresión, de información, de asociación;
  • Enfoque resiliencia: “la resiliencia es la capacidad de un individuo o de un grupo a superar grandes dificultades y a crecer en la vida”[1]. Nuestra acción se basa en las fuerzas y los recursos de los seres humanos adultos y niños, de las familias y de las comunidades, más allá de sus vulnerabilidades. La movilización de los recursos y las capacidades de los niños y de las personas que los rodean es el fundamento prioritario del trabajo de terreno.
  • Enfoque espiritualidad: el desarrollo integral del niño exige, sea cual fuere su situación, que pueda reflexionar sobre el sentido de su vida y que su dimensión espiritual sea respetada. La inspiración cristiana del BICE nos incita a respetarla.

Para saber más:



[1]Cuaderno del BICE: Derechos del niño y resiliencia (p.10)

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