Nuestra misión :

Defender los derechos y la dignidad del niño en todo el mundo

18 febrero 2016 | 15:34

40 días para caminar hacia Dios y orar por los niños abusados

Cuaresma : 40 días para caminar hacia Dios y orar por los niños abusados
©CHOATphotographer - Shutterstock.com

Esta mañana comenzamos una peregrinación anual que nos debe llevar a la alegría de la Pascua. Una ocasión para unir nuestras oraciones y las del Cristo en la cruz. Cargó con todo nuestro sufrimiento. También cargó con los males y las lágrimas de los niños abusados.

Todos los años la Cuaresma llega a trastornar nuestra vida diaria: ¿qué esfuerzos haremos? ¿Cómo preparar nuestros corazones para la Pascua? Sin embargo, a menudo nos sorprendemos. ¿Y si en el 2016, nuestra capacidad de asombro fuera sobre la capacidad de Cristo de cargar con nuestro sufrimiento?

Bashanti Shahi tiene 7 años y le relató su calvario al Bice: « Mi papá me encerraba en mi habitación cuando salía y me golpeaba cuando regresaba. Creía que había hecho algo mal pero me explicaron que era el que no tenía derecho de hacerme eso. »

Cuando el niño está encerrado, Jesús está con él porque conoció la injusticia de ser prisionero frente Pilates. Cuando el padre golpea Bashanti, Jesús vuelve a vivir sus latigazos y la corona de espinas. Cuando este niño inocente se siente culpable de los abusos que padeció, Cristo está con él: Jesús vuelve a ser condenado injustamente por errores que no cometió.

Oración – Penitencia – Compartir

Compartir, oración y penitencia son tres puertas que nos llevan a la alegría de la Pascua. En este camino de 40 días podemos unirnos al sufrimiento de los niños abusados meditando sobre el sufrimiento de Cristo.

La oración: La Pasión de Cristo es simplemente un escándalo si no creemos en la resurrección. Jesús viene a traernos vida. Nos viene a decir nuevamente que Dios puede vencer el mal, la muerte y todas las injusticias y dificultades. Oremos para que Cristo brinde el consuelo necesario a los niños abusados, para que los adultos identifiquen su sufrimiento y actúen con benevolencia.

Penitencia: La Cuaresma nos invita a deshacernos de lo superfluo para recuperar lo que es esencial: el amor de Dios en nuestras vidas. Podremos luego dar nuestro testimonio a aquellos que sufren – y quizás a los niños víctimas de violencia – de la alegría de ser amados por Dios. También podremos actuar más eficazmente con los demás puesto que la penitencia nos ayuda a estar menos centrados en nosotros mismos.

Compartir: Redescubramos la alegría de compartir cosas simples: un momento gratuito, un gesto de cariño o alentador, una risa que levanta el animo. Compartamos nuestro tiempo, nuestra disponibilidad, nuestros recursos con aquellos que los necesitan. ¿Y quien sabe? ¿Quizás podamos también ayudar a los niños abusados ayudando el Bice?