Nuestra misión :

Defender los derechos y la dignidad del niño en todo el mundo

13 julio 2020 | 13:11

GUATEMALA – “EL CENTRO LOS MANTIENE ALEJADOS DE LAS PANDILLAS Y LA VIOLENCIA”

Guatemala éducation
© Fonfation Pedro Poveda

Las actividades de la Fundación Pedro Poveda en la zona marginada de Chinautla, en Guatemala, proporcionan a los niños y adolescentes un apoyo educativo, social y cultural de alta calidad. El BICE, que acompaña este proyecto desde hace tres años, ha decidido aumentar su apoyo en el marco del programa Escuelas sin muros.

Progresos significativos en la escuela, el desarrollo de las capacidades artísticas, los progresos en el plano emocional y relacional, la adquisición de conocimientos en áreas como el derecho a la educación, la sexualidad, la igualdad entre hombres y mujeres, la diversidad cultural… En Chinautla, en una zona urbana de gran pobreza cerca de la ciudad de Guatemala, las acciones de la Fundación Pedro Poveda, apoyadas por el BICE desde hace tres años, aportan un verdadero apoyo a los niños que sufren cruelmente la falta de acceso a una educación de calidad, a la cultura y al ocio.

Métodos educativos alternativos

El socio del BICE ha puesto en marcha así varias acciones adaptadas a sus diferentes necesidades. Una treintena de niños no escolarizados, con edades comprendidas entre los 8 y los 15 años, se benefician cada año del Programa de Apoyo Individualizado, un programa de educación no formal reconocido a nivel académico. Utilizando métodos educativos alternativos, aprenden habilidades básicas (leer, escribir, contar, etc.), mientras trabajan en su desarrollo personal y en la convivencia.

“Con este programa, los niños pueden ejercer su derecho a la educación y completar la escuela primaria. Nuestro objetivo es ayudarles a reintegrarse académicamente para que puedan continuar estudiando en el sistema de educación formal en el nivel secundario”, explica María Camila Caicedo, encargada del programa del BICE. La propuesta educativa es inclusiva y completa; también se proporciona apoyo psicológico si es necesario. Gracias a este entorno, estamos viendo en una gran mayoría de ellos progresos significativos en todos los niveles, emocional, social y académico. »

Zonas educativas y de juego animadas

Los alumnos que estén matriculados en una escuela pública y que tengan dificultades en la escuela pueden asistir a cursos de tutoría en el centro de la Fundación Pedro Poveda. Más de 180 niños y adolescentes se benefician cada año de este servicio, en el que los maestros utilizan métodos educativos inclusivos y positivos. Por último, el centro alberga una biblioteca, una ludoteca y una sala de ordenadores abierta a todos los jóvenes de la ciudad. Con más de 1.200 beneficiarios, estos espacios educativos y recreativos son un verdadero éxito.

En cada uno de estos lugares, un animador, a veces con el apoyo de voluntarios, se encarga de acompañar a los niños y adolescentes. Se dan consejos personalizados; los jóvenes aprenden a buscar documentos y a utilizar una computadora de manera independiente. Con miras a la igualdad de género, por ejemplo, se han organizado talleres de informática dirigidos específicamente a las niñas para capacitarlas en este instrumento y concienciarlas sobre los peligros del Internet. El equipo escolar también está disponible para aquellos que deseen hacer sus tareas. Se ofrecen juegos cooperativos, de mesa y al aire libre. Así como talleres de artesanía, musicales (flauta, teclado, batucada) y de danza.

Actividades para restaurar la confianza en sí mismos y el gusto por compartir

“Estas actividades ayudan a restablecer la confianza en sí mismos organizando espectáculos frente a las familias y la comunidad. También les enseñan a respetar a los demás y a compartir. Algunos adolescentes voluntarios han supervisado actividades como la batucada, por ejemplo. Se han dedicado a dar vida a estos lugares y a acompañar a otros jóvenes. Este aspecto del programa es esencial. Gracias a estas actividades, estas diferentes actividades, los niños son menos propensos a andar por las calles. Los mantiene alejados de las pandillas y la violencia.” Guatemala está considerado como uno de los países más violentos del mundo. Su tasa de homicidios es muy alta (27,3 por cada 100.000 habitantes en 2016), y la mayoría de los delitos violentos están relacionados con las drogas y las pandillas.

Frente a este contexto dramático y al éxito de las acciones de su socio, el BICE ha decidido extender su apoyo a la Fundación en el marco del programa Escuelas sin muros (2020-2023), lanzado a principios de julio. Así pues, las actividades descritas anteriormente se ampliarán y desarrollarán. Unas cuantas cifras.

Cada año, anticipamos eso:
– Cerca de 1300 niños de 5 a 18 años y 100 de 18 a 25 años tienen acceso a las actividades de la biblioteca, la ludoteca y la sala de computación.
– 225 están asistiendo a la escuela de verano;
– 60 niños entre 7 y 13 años de edad se benefician de la tutoría;
– 35 niños de 9 a 17 años de edad están en el programa de apoyo individualizado;
– 450 niños y adolescentes, de la escuela primaria y secundaria, participan en talleres y profundizan en el conocimiento de sus derechos;
– 260 padres participan en talleres de sensibilización sobre la crianza positiva de los hijos y los derechos del niño;
– Y 157 actores del sistema educativo están recibiendo formación.

El BICE y su socio se están adaptando a la crisis

Además, en respuesta a la crisis sanitaria provocada por el Covid-19, el BICE y su socio han complementado sus actividades con propuestas adaptadas. 75 familias reciben así comida, juegos de mesa y libros para sus hijos. La Fundación también proporciona a 67 actores del sector educativo material específico, con el fin de ayudarles a transmitir los gestos de protección y a llevar a cabo discusiones sobre el virus con sus beneficiarios.

“En Guatemala, las medidas adoptadas desde el 5 de marzo para limitar la propagación del Covid-19 han tenido, lamentablemente, repercusiones socioeconómicas dramáticas en los más vulnerables. En particular, las familias que trabajan en el sector no estructurado, que ya tienen dificultades para obtener agua y alimentos. A largo plazo, las consecuencias serán especialmente perjudiciales para las poblaciones rurales e indígenas. Por lo tanto, parece más esencial que nunca estar presente a su lado“, concluye María Camila Caicedo.