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11 diciembre 2019 | 16:05

HAITÍ – “Acompañar mejor a las jovenes generaciones”

Haïti

EN HAITÍ - DONDE EL BICE ACABA DE ORGANIZAR CON LA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL SAGRADO CORAZÓN DE MILÁN UNA SEGUNDA SESIÓN DE FORMACIÓN “TUTORES DE RESILIENCIA” - LA SITUACIÓN ECONÓMICA, POLÍTICA Y SOCIAL NO CESA DE AGRAVARSE.

Un segundo ciclo de formación “Tutores de resiliencia” tuvo lugar del 18 de julio al 10 de agosto en Haití. Participaron cerca de 133 profesores o directores de 12 escuelas primarias y secundarias de La Salle o de los Hermanos Maristas. Sus primeros comentarios fueron muy positivos. “Como profesores debemos acompañar, guiar, motivar a las jóvenes generaciones, testimonio de uno de los participantes. Esta formación nos ayuda a lograrlo”. Y uno de sus colegas ha añadido: “Los niños de este país están expuestos a todo. La sociedad les roba su inocencia a una edad muy temprana”. Palabras que lamentablemente hacen eco a la dolorosa situación actual de Haití.

Haití, una situación dramática

Desde mayo la situación del país, que era ya dramática, se deteriora. La crisis económica, política y social se agrava. El descontento popular, que reclama la dimisión del presidente Jovenel Moïse, va en aumento. El país está bloqueado. Las barreras se multiplican, el carburante falta. Según un comunicado de prensa del coordinador humanitario de la ONU, difundido el lunes 28 de octubre, la vida de muchos haitianos está en peligro debido al desabastecimiento. “19.000 niños que sufren de malnutrición necesitan de cuidados de urgencia. Millares de personas no tienen o tienen poco acceso al agua potable”.

De cara a esta situación la Conferencia Episcopal Haitiana ha condenado en septiembre el comportamiento de los dirigentes: “A pesar de nuestras llamadas continuas desde casi dos años los actuales dirigentes, elegidos y responsables políticos de Haití permanecen sordos, ocupados en generar sus poderes, sus privilegios y sus intereses mezquinos”, denuncian en las columnas del Vatican News.

En este contexto de gran pobreza y caos, los niños y adolescentes deben enfrentarse cotidianamente a la inseguridad, la violencia, el hambre, la falta de protección… Lejos de ser considerados como sujetos de derecho. Una realidad que el programa de formación… “Tutores de resiliencia”, que aboga insistentemente por una acción educativa positiva, quiere ayudar a cambiar.

Por una educación sin violencias

Esta formación pretende, en efecto, un mejor acompañamiento de esos niños en situación de gran vulnerabilidad. La escucha, la comprensión, el diálogo deben tomar ventaja sobre la violencia y el aislamiento. Este año 15.000 jóvenes deberán beneficiarse de técnicas e instrumentos trabajados por los profesores durante esta segunda sesión organizada en Haití.

Cuatro lugares de formación fueron en efecto propuestos, frente a 3 en el 2018…: Port-au-Prince, Port-de-Paix, Jérémie y Dame-Marie. La mayor parte de los participantes siguieron así su segunda sesión de 30 horas. Esta, con más profundidad, ha puesto el acento en la puesta en práctica de los conceptos estudiados. Una orientación muy apreciada por los beneficiarios.

En torno a los tres componentes del proceso de resiliencia, “yo soy, yo puedo, yo tengo los medios para”, trabajaron sobre el control de las emociones y la construcción de una relación positiva, el tratamiento de los conflictos y la no violencia, el rol de un tutor de resiliencia, a través de métodos, actividades y herramientas concretas. Y todo esto después de haber hecho una insistencia sobre los cambios que ellos mismos han adoptado como consecuencia de la primera formación. “Yo cambié mi forma de enseñar. Antes, no quería ver las cualidades y capacidades de los niños; ahora soy muy cercano a ellos, yo hablo. Soy un mejor profesor.”

Favorecer el diálogo, la colaboración

Gracias a las actividades creativas los educadores se han mostrado abiertos a los métodos presentados, fundados en el diálogo, logrando poner en aplicación los conceptos aprendidos desde la primera formación. “Yo soy menos frontal… Me intereso más por los alumnos. Voy a ensayar en el futuro el poner en práctica más actividades con ellos. Actividades que los valoricen, los fortalezcan”, confiesa uno de ellos.

En un país donde la violencia es omnipresente, lo mismo que en las salas de clase, la secuencia sobre la gestión de emociones y conflictos fue difícil, pero muy beneficiosa para los participantes. Hombres y mujeres acostumbrados a emplear, tanto en su vida privada como profesional, modelos de comunicación muy “agresivos”. Hablar de violencias con los alumnos, centrarse a enseñar desde la amabilidad, desarrollar espacios seguros y actividades para dar y generar confianza… son apenas los primeros pasos que procuran revertir la tendencia.

Por ello fue realizado un análisis profundo de la figura del tutor de resiliencia, que los participantes han elegido de renombrar educador de resiliencia (más cercano a su realidad). Además, se ha puesto el acento sobre la importancia de trabajar en colaboración con los diferentes actores de la comunidad educativa. Incluso, también con los alumnos. Una evolución necesaria, bien comprendida por los beneficiarios. Estos últimos se reencontrarán el verano próximo para una fase final de formación. Mientras tanto, los facilitadores organizarán acciones de seguimiento sobre el terreno, con el fin de ayudar a poner en práctica, directamente con los alumnos, las técnicas y conceptos aprendidos.