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Defender los derechos y la dignidad del niño en todo el mundo

15 febrero 2018 | 11:31

Proyecto Puerto Piray: ha llegado la hora de hacer un balance

Proyecto Puerto Piray: ha llegado la hora de hacer un balance
©Silvia Vincitorio

Adriana Bardarampe es educadora y psicopedagoga. Colabora desde 2011 en el marco del proyecto Puerto Piray, y en un momento en que los Centros de Educación Popular (CEP) llegan a ser autónomos, hace un balance de lo que se ha realizado hasta ahora.

Adriana: Acompaño el proyecto Puerto Piray desde hace muchos años, pero me he implicado más particularmente a partir del año 2011 cuando el BICE y la Fundación Jean-François Peterbroeck le han aportado un apoyo técnico y financiero. Entonces integré el equipo de apoyo pedagógico y de coordinación para dirigir los equipos locales y desarrollar el proyecto.

¿Cuáles fueron los principales avances y obstáculos encontrados?

La acción de los Centros de Educación Popular se basa inicialmente en 3 directrices:

  • crear un entorno protector para el niño o la niña empezando por facilitar su acceso a la educación,
  • favorecer el desarrollo de su seguridad alimentaria,
  • fortalecer los vínculos en la comunidad.

Los cuatro CEP actuales de Puerto Piray cuidan a diario de los niños y niñas en situación de vulnerabilidad y forman a los jóvenes de la comunidad para que se conviertan en educadores.

El equipo local de acompañamiento se ha reforzado a lo largo de los años. Hoy los CEP ya no se apoyan únicamente en las Hermanas de la Congregación. Las nuevas competencias adquiridas gracias a las formaciones impartidas y el personal recientemente contratado han contribuido a que se enriquezcan los equipos.
Nos ha permitido apoyar las actividades en torno a tres pilares fundadores, pero también explorar nuevas oportunidades de desarrollo: realización de actividades empresariales con las madres y las familias, poniendo el énfasis en los derechos del niño, la educación popular y la participación.

¿Cuál ha sido el aporte del BICE en el proyecto Puerto Piray?

El aporte del BICE ha sido particularmente importante. Claro que ha sido fundamental en términos de recursos con la Fundación Jean-François Peterbroeck que ha financiado la formación de los educadores, la compra de material y la distribución de meriendas a los niños y niñas, entre otros, pero, aún más en términos de impulso y aporte técnico. El BICE nos ha incitado a que pensemos de forma permanente y sistemática en la acción que realizábamos. Nos ha enseñado a formalizar, sistematizar y evaluar lo que hacíamos. Ya no trabajamos solamente para responder a necesidades, nos encargamos de desarrollar instrumentos propios de los lugares y las situaciones. Es un aprendizaje continuo.

¿Qué futuro para el proyecto Puerto Piray?

Los CEP funcionan gracias a las subvenciones de las congregaciones locales, así que vamos a seguir por el mismo camino con las mismas actividades, el mismo ritmo, los mismos objetivos y las mismas maneras de trabajar. Hemos abierto dos nuevas actividades empresariales de desarrollo local en los centros que proporcionarán un aporte financiero tanto para los centros como para las familias. También estamos en colaboración con una universidad en la región, la Universidad de Eldorado, a fin de que los centros se conviertan en lugares de prácticas para los futuros profesionales de la infancia y la salud.
Nuestro mayor desafió consiste en seguir apoyando a los equipos locales, formándolos y motivándolos para que su buena voluntad no disminuya y que sean capaces de garantizar la supervivencia de los centros.

¿Unas últimas palabras sobre los Días sobre la educación popular en Puerto Piray?

Estos días se desarrollaron del 29 de septiembre al 2 de octubre de 2017, con motivo de la Fiesta de la Flor que es una hermosa fiesta popular en la región. Los equipos locales aprovecharon esta ocasión para llevar un stand y dar a conocer mejor nuestras actividades y presentar la obra Educación popular y Resiliencia que sintetiza nuestra acción en los últimos años. Los estudiantes en la Universidad de Eldorado (estudiantes en nutrición, salud…) también pudieron descubrir el libro en una conferencia. Es un bellísimo reconocimiento del trabajo realizado en los centros y un verdadero momento de intercambio.