Nuestra misión :

Defender los derechos y la dignidad del niño en todo el mundo

2 agosto 2018 | 11:47

Una red para la protección de la infancia en América Latina

©Mesa Argentina

La Mesa Pro BICE Argentina es una red nacional de socios del BICE que se han unido para proteger y promover los derechos del niño en el país. Sus participantes se reunieron de nuevo en abril de este año.

El seminario “Sembrar con esperanza” tuvo lugar los 20 y 21 de abril en Buenos Aires. Congregó a unos 100 educadores y educadoras de las 7 organizaciones que trabajan en la Mesa Pro BICE Argentina para la protección de la infancia en América Latina. Este encuentro se enmarcaba en el proyecto más amplio que ha sido iniciado por la red en el pasado mes de febrero. Su objetivo consiste en poner en común sus soluciones creativas, adoptando un enfoque que se basa en los derechos humanos y la resiliencia comunitaria para acompañar cada vez mejor a los niños y niñas en sus comunidades y sus escuelas.

Muchos expertos, expertas y personalidades estuvieron presentes para participar en estas dos jornadas intensas de intercambios. Entre ellos se encontraba Alessandra Aula, la Secretaria General del BICE, quién aprovechó el desplazamiento para también coordinar la semana de reunión entre las 4 Mesas Pro BICE de América Latina (la Mesa de Brasil, la de Chile, la de Argentina y la de Guatemala que está constituyéndose).

Un proyecto común: la protección de la infancia en América Latina

Se invitó a los participantes, que se dividieron en tres talleres, a reflexionar en grupo sobre las tres temáticas prioritarias para la protección de la infancia en América Latina, las cuales se habían definido en el encuentro anterior.
El taller “Derechos y participación activa de los niños, niñas y adolescentes” destacó el papel de los educadores y las educadoras como actores corresponsables en la protección y promoción de los derechos del niño. Preguntas como “¿Con quién el educador o la educadora puede desarrollar estos temas?”, “¿Por qué es necesario asegurar la participación de los niños y niñas?”, o incluso “¿Cómo se puede aumentar esta participación?” constituyeron el centro de atención de los debates.

El segundo taller se dedicó a especificar la organización y las formaciones necesarias para los equipos y las redes. La reflexión de Paulo Freire, su pedagogía de la esperanza, así como los principios de la planificación social alimentaron plenamente la reflexión. Los participantes reconocieron que, aunque cada educador o educadora y cada situación son diferentes, aún quedan muchos puntos en común que los une entre ellos. Y cabe apoyarse en estos puntos en común para trabajar y avanzar juntos y lograr transformar la realidad social.

La esperanza: el motor de acción para la protección de la infancia

Y por último, el taller “Enfoque de la violencia dentro y fuera de la escuela” suscitó interrogantes relativos a la realidad que viven a diario los educadores y las educadoras presentes. ¿Qué entendemos por “violencia”? ¿Quién debe adaptarse a quién? En este último punto, la respuesta fue unánime: son la comunidad y las escuelas las que deben adaptarse a los niños y niñas y no al revés, en particular en los contextos más difíciles. Como lo señaló Lourdes Molina, psicóloga y experta en la lucha contra la violencia, “Es la flexibilidad neuronal de una escuela que define su riqueza. Cuanto más una escuela logra ser abierta en su sistema de creencias y valores, mejor puede acompañar la vida de los niños y niñas.”

Como conclusión de este momento clave, Su Eminencia el Cardenal Mario Poli quiso recordar que “la esperanza es la mejor de las semillas. No en vano viene de Dios, quién la coloca en nuestros corazones para que todavía podamos esperar cuando todo lleva a la desesperanza. No podemos abandonar. Siempre hay que esperar que ocurra algo nuevo. La esperanza es un aguijón que nos induce a no darnos por vencidos.”

Sembrar con esperanza a través de la educación,
es tener la convicción de que ningún niño o niña es incurable.