Nuestra misión :

Defender los derechos y la dignidad del niño en todo el mundo

Carta del BICE

© Thomas Louapre - BICE

Una Carta para defender el interés superior del niño.

En la Carta del BICE figuran los grandes principios en los que creemos como ONG de protección de la infancia para ejercer nuestra misión con los niños y niñas en el mundo.

Carta de la Oficina Internacional Católica de la Infancia

Para cada niño, un futuro

“Cada niño que nace trae consigo el mensaje de que Dios todavia no ha perdido la fe en la humanidad”

Rabindranath Tagore, poeta indio, Premio Nobel de literatura 1913.1

Cada niño nos habla a su manera de la belleza y de las heridas de la vida y así nos recuerda  nuestra responsabilidad. Su nacimiento representa una nueva esperanza para la humanidad que le debe lo mejor que tiene.

Por esta razón, el BICE emplea todas sus fuerzas para promover la dignidad de todos los niños y niñas y la aplicación de sus derechos fundamentales, que aún demasiado a menudo se violan.

Creer en el niño

Afirmar que el niño tiene derechos

Como persona humana de pleno derecho, el niño tiene derechos fundamentales inalienables y como persona en devenir, es vulnerable.  De hecho, se debe protegerlo y acompañarlo. El BICE lo introduce a su propia dignidad y a sus derechos. También sensibiliza a sus padres, a sus familiares  y a todos aquellos que intervienen en su desarrollo incluyendo a los poderes públicos.

Favorecer el “dinamismo de vida” propio de cada niño

Cuando se niegan los derechos del niño o del adolescentes por condiciones inicuas de existencia y cuando se comprometen sus puntos de referencia, es posible ayudarlo a volver a tener la confianza en la vida y autoestima. El niño posee en sí mismo importantes recursos que se revelan  sólo si el niño puede dialogar, si se lo escucha con afecto y respeto, y si se lo defiende. El BICE favorece esta “resiliencia” que permite al niño reconstruirse.

Velar por el desarrollo del niño en todas sus dimensiones

Se debe proteger al niño, darle de comer, cuidar de él e instruirlo. Su bienestar psicológico también es esencial. Se debe preservar el vínculo con su familia y su comunidad. El niño tiene derecho a la despreocupación, a la risa, al juego, y también a un futuro profesional. El desarrollo integral del niño y su felicidad necesitan aún, sea cual sea su situación, que pueda reflexionar sobre el sentido de su vida y que se respete la dimensión espiritual que le es propia. La inspiración evangélica del BICE lo incita a este respeto.

Movilizar las competencias para que todos los niños y niñas vivan dignamente

Comprometerse “en el terreno” con los niños y niñas en dificultad

En muchos lugares, se niegan los derechos de los niños y niñas de manera intolerable: explotación laboral, situaciones de esclavitud, abandono en la calle, abuso y explotación sexuales, militarización forzada, encarcelamiento, tratamiento inhumano de los niños y niñas discapacitados. Estas situaciones producen en los niños y niñas violencias y sufrimientos indignantes.

Para combatirlos en el terreno – en África, América Latina, Asia y Europa-CEI – el BICE se compromete con socios locales a prevenir las violencias y a promover sin descanso los derechos de los niños y niñas. La participación de los niños es el eje de su acción.

Estimular la reflexión y la investigación sobre el niño

El BICE establece el vínculo entre la experiencia adquirida en el terreno y la investigación científica sobre la infancia para que una se enriquezca de otra. Constituye un espacio de reflexión y de cuestionamiento permanente. Gracias a sus publicaciones y a las formaciones que propone, el BICE comparte ideas, pericias y buenas prácticas.

Manifestar la voz de los niños y niñas

La defensa y la promoción de los derechos de los niños y niñas requieren más que nunca interpelan respuestas concertadas a nivel mundial. El BICE actúa con los niños y niñas ante la sociedad civil, los gobiernos y las instituciones internacionales: agencias de las Naciones Unidas, Consejo de Europa, instituciones de la Unión Europea…

Federando las competencias de varias organizaciones que se comprometen al servicio de los niños y niñas, el BICE  fue uno de los iniciadores de la Convención sobre los Derechos del Niños. Hoy en día, vela con otras ONG por su aplicación y su evolución.