Nuestra misión :

Defender los derechos y la dignidad del niño en todo el mundo

14 febrero 2020 | 14:21

PARA UN MEJOR ACOMPAÑAMIENTO DE LOS JOVENES MIGRANTES

© CIAO

A finales de octubre se organizó en Siracusa, Italia, una formación de Tutores de resiliencia para profesionales encargados del acompañamiento de los jóvenes migrantes, marcados por el desarraigo y el exilio.

El miedo a estar encerrado o ser rechazado, la soledad, la pobreza, la inseguridad, el racismo…. Son otros tantos obstáculos a la reconstrucción de los jóvenes migrantes. Y a su integración. « Cuando llegan al centro, la mayoría ha perdido confianza en sí mismo y en los demás. Tienen miedo, testimonia un educador del Centro Intercultural de Ayuda y Orientación* (CIAO), dirigido por la Congregación de los Hermanos Maristas en Siracusa, Sicilia. Es primordial ofrecerles un espacio seguro, reconfortante, y luego, un acompañamiento adaptado. »

18 profesionales formados, 1.625 jóvenes beneficiarios indirectos

Durante tres días 18 educadores, docentes de italiano y abogados, todos participantes en el CIAO junto a los jóvenes migrantes, participaron en una formación de tutores de resiliencia organizada por el BICE, en colaboración con la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán (UCSC) y adaptada a las especificidades de este público. El objetivo? Mejorar el acompañamiento propuesto y apoyar a estos jóvenes en su proceso de resiliencia. Así, una parte de la formación se focalizó en el proceso migratorio y la construcción identitaria en un país extranjero. También se prestó especial atención a la adolescencia y al retraso en el desarrollo susceptible de ser causado por experiencias traumatizantes durante el viaje.

« La migración no termina cuando uno llega a un país nuevo. Se debe tener en mente que el entorno, la comunidad, la acogida son elementos fundamentales en el proceso de integración. Un joven migrante puede directamente pasar del rechazo total de la nueva cultura a su plena asimilación con marginalización de su cultura originaria. Lo ideal es que llegue a aceptar las dos», explica Verónica Hurtubia, docente de la UCSC. Además, para una mejor comprensión de lo que pueden sentir los migrantes, los participantes buscaron, en su historia, sus propias experiencias de cambio (nuevo trabajo, mudanza…). Un taller que promueve la empatía, uno de los ingredientes clave del acompañamiento hacia la resiliencia.

Talleres para fomentar el diálogo

¿Qué es la resiliencia? ¿Cómo identificar los recursos personales y comunitarios que disponen los jóvenes? ¿Qué papel debe desempeñar un tutor de resiliencia? Estas diferentes preguntas se abordaron durante la formación, especialmente mediante talleres creativos. Talleres durante los cuales los participantes también descubrieron actividades para implementar con los jóvenes con el objetivo de fomentar el diálogo, la confianza en sí mismo, la ayuda mutua… Y así, el proceso de resiliencia. « A partir de ahora, disponemos de herramientas prácticas, concretas. Es importante. Además, hemos tomado conciencia de la importancia de colaborar con los diferentes actores del CIAO. El trabajo en equipo, el intercambio de informaciones nos permitirán acompañar mejor a los jóvenes », concluye un participante.

* El CIAO ayuda a los jóvenes migrantes de 1era y 2nda generación en los planos psicosocial, administrativo, jurídico. También propone clases de italiano y refuerzo escolar, así como actividades culturales (pintura, dibujo, artesanía, informática…)

Formation tuteur de résilience Syracuse

Testimonio

Un educador cuenta el camino de resiliencia de un joven migrante

« Tenía 13 o 14 años cuando llegó a Italia como un niño migrante no acompañado. Venía de Egipto y su familia lo había obligado a huir y a subir a un barco por la noche. Sin prepararlo al viaje, con nada. El niño era copto. Huía de su país por motivos religiosos. Pero, en el barco, era el único copto. Pasó todo el viaje temiendo que alguien se enterara de su religión. Lo afectó y debilitó mucho. Una vez llegado a Italia, en el centro de acogida, me pareció que el niño hablaba bien el inglés. Quise que fuera mediador. Pero no pudo. Era demasiado frágil. Entendí entonces que necesitaba tiempo para recobrar fuerzas y confianza en sí mismo. Sabía que era inteligente y que los estudios podrían ser una herramienta eficaz en su camino de resiliencia y de integración. Pero era demasiado temprano. Intenté acompañarle pacientemente en su camino. Al cabo de un tiempo, una familia italiana lo acogió en su casa. Un hecho que marcó su vida de manera positiva. Ya no tengo contacto diario con este niño, pero sé que empezó la universidad e incluso escribió un libro sobre su experiencia migratoria.»