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8 abril 2020 | 14:51

Sunita en Nepal: “Sigo confiando en el futuro de estos niños”

Népal accompagnement éducatif d'enfants vulnérables

Cerca de 35 estudiantes vienen todos los días después de la escuela a este espacio creado para ellos en la escuela pública Kapan Bal Uddar en Budhanikhanta. Hacen sus deberes allí, ayudados por los profesores. Luego, dibujan, juegan, pintan, leen, discuten… “También bailan. Es su actividad favorita.” Varias veces a la semana, Sunita, directora financiera y educadora de la asociación AAWAAJ, pasa tiempo con estos niños de entre 8 y 15 años. “Todos son muy vulnerables. Viven en zonas pobres de Katmandú, a menudo con toda la familia en una habitación. Y sus padres, cuando todavía están vivos, no están muy presentes“, explica Sunita.

Viniendo a Katmandú para tratar de “arreglárselas”, los padres combinan trabajos ocasionales y horas de trabajo. Algunos incluso van a los países del Golfo, con la esperanza de encontrar mejores condiciones, para ganar más dinero, dejando a sus hijos con parientes más o menos lejanos. Y a menudo con poca participación. “Dejados a su suerte la mayor parte del tiempo, tienen que cuidar de sus hermanos y hermanas menores y hacer las tareas domésticas. Tienen que cocinar la comida… Algunos de ellos son víctimas de la explotación en el trabajo, del maltrato. En esta difícil vida diaria, el lugar que la asociación ha creado les ofrece un momento para sí mismos. Dos horas al día.” Un respiro.

“La escuela jugó un papel esencial”

Sunita, que está muy presente para estos niños, conoce muy bien su situación. Creció en un barrio pobre durante la guerra civil en Nepal. La inseguridad estaba en todas partes, con sus padres ausentes, sin posibilidades de trabajo. “Afortunadamente, mis dos hermanos mayores estaban allí para animarme. Era muy introvertida, no quería salir. Me empujaron a salir con ellos a jugar al fútbol, al cricket y al bádminton, para acercarme a los demás. Ellos realmente me apoyaron.” Y luego estaba la escuela. “Me ayudó a salir de esto.” Después de la escuela secundaria, Sunita se graduó con un título en administración de empresas. Luego trabajó un tiempo en un teatro antes de unirse a la AAWAAJ.

“Me encanta este trabajo. Me encanta este trabajo. Tengo la suerte de poder encargarme tanto de la contabilidad de esta estructura como de los niños a los que ayudamos.” Sunita ha visto los efectos positivos en los resultados escolares de los niños. Una fuente de esperanza. Sin embargo, psicológicamente, los niños siguen estando muy afectados. “Ellos sufrieron mucho en el terremoto de 2015. Este trauma se suma a todos los demás, relacionados con sus condiciones de vida. Es difícil.”

Fomentar la resiliencia en estos niños

Para responder a esta necesidad, el BICE ha solicitado a su socio, la Universidad Católica de Milán, que en 2016 y 2019 ofrezca cursos de formación de tutores de resiliencia a una treintena de profesionales del ámbito de la infancia (educadores, profesores, etc.) que trabajan, en su mayoría, en la región de Katmandú. “De esta manera, proporcionamos herramientas a los participantes para ayudarles a fomentar la capacidad de resiliencia de los niños. Nuestro deseo es que estos niños encuentren en sí mismos y a su alrededor los medios para superar sus dificultades, sus preocupaciones y sus traumas“, explica María Camila Caicedo, responsable desde el BICE de este proyecto en Nepal.

Para los niños acompañados por AAWAAJ, esto se traduce en talleres mensuales de resiliencia dirigidos por Sunita y otros. “Trabajamos mucho en la confianza en uno mismo. Estos talleres se basan en los temas que aprendimos durante los entrenamientos. Son positivos, aunque sabemos que será un proceso a largo plazo.” Sunita concluye: “Sigo confiando en el futuro de estos niños para los que la educación es esencial. Estamos avanzando juntos.”